lunes, 12 de diciembre de 2011

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA (G2)

Marta Suárez y María Cuevas

- Diseñados para fallar:

¿Cuántas veces has acudido a una tienda para arreglar un móvil, ordenador o cámara de fotos y la respuesta del dependiente ha sido: “cuesta más el arreglo que comprártelo nuevo?

En realidad no es así. Claramente debería costar mucho menos el arreglo, pero esos productos están diseñados para fallar y para que una vez que fallen, sean tirados a la basura. Son los propios diseñadores los que se ven obligados por las empresas a poner las trabas para la futura reparación.

- La obsolescencia programada esta detrás esto:

Se trata del proceso por el cual fabricantes de productos y empresas acortan la vida útil del producto para que al cabo de un tiempo, programado durante la fase del diseño del producto, este quede inservible.

Como consecuencia crean la obligación en el consumidor de adquirir de nuevo ese producto. Se trata de fomentar el consumo, de manera “coactiva”, para así dar salida y aumentar la producción. Es un círculo vicioso entre productores y consumidores. La obsolescencia programada ha sido y es un elemento base para la supervivencia y evolución del capitalismo y la economía de crecimiento, ya que genera en el consumidor unas determinadas necesidades que ya había satisfecho en el pasado y ahora debe satisfacer de nuevo.

- Los comienzos:

Después del desastroso Crack del 29 debido a una gran crisis de superproducción, Bernard London planteó por primera vez el concepto de obsolescencia programada en su propuesta para salir de la gran crisis de Wall Street. El problema que había tenido lugar era que las personas no necesitaban consumir los productos que estaban en el mercado, la oferta superó enormemente a la demanda. London planteaba que la obsolescencia programada era realmente necesaria para salir a flote y debía ser obligatoria.

Aunque esto parezca cruel para el consumidor, él defendió su postura explicando lo siguiente: si la sociedad no necesita consumir, no consume, por lo que las empresas producirán menos y se verán obligadas a despedir a trabajadores, que son a su vez los que consumen, y sin trabajo ni dinero no pueden consumir lo cual llevaría a la sociedad posmoderna al fracaso extremo.

Con la obsolescencia del producto y el paso de una plusvalia aboluta a una plusvalia relativa, la sociedad tendría las condiciones ideales para no dejar de consumir nunca.

Se plantea la obsolescencia programada como un sistema de acabar con el paro y de producir riqueza para “todos”. Aún así esta propuesta no se aceptó.

- El motor secreto de la sociedad de consumo:

Años más tarde, en la década de los 50, con el nacimiento de la sociedad de masas la obsolescencia programada se convierte en una verdad inherente al sistema. El motor del capitalismo quedaría constituido por tres elementos:

- la publicidad y el marketing: encargados de la seducción que lleva al deseo, determina la moda

- el crédito

- la obsolescencia del producto: generando necesidades constantemente.

Con el paso del tiempo esta situación se hace más aguda e incesante.

La obsolescencia del producto o la sustitución continua de modas, entre otras, llevan a la obsolescencia de las propias identidades de la persona. Cada vez los sujetos estamos más alienados.


- La primera víctima: las bombillas:

El primer sector en utilizar deliberadamente la obsolescencia programada fue el de lasbombillas. Desde que Edison inventara la bombilla, diversas marcas e inventores se dedicaron a investigar para alargar la duración de estas. El sector de la iluminación estaba marcado por una fuerte competencia debido al gran avance. A principio del siglo XX se llegaron a fabricar bombillas que superaban las 2500 horas de vida, llegando incluso a fabricarse bombillas para toda la vida.

¿Qué pasó? Los productores se dieron cuenta de que unas bombillas tan duraderas eran “pan para hoy y hambre para mañana”. La industria de la iluminación acordó rebajar la vida de las bombillas, de modo que en ningún caso, una bombilla pudiese superar las 1000 horas de duración y acortando así la vida útil a más de la mitad de lo normal. Los mismos que habían avanzado tanto científica y tecnológicamente debían ahora dar un paso atrás en el proyecto que tanto esfuerzo había costado. Se dejaron de fabricar esas superbombillas, y desde entonces no se han vuelto a producir.

- Caso Apple:

Este ejemplo sirvió de precedente para muchas empresas que imitaron esta dinámica de producción. Un caso más cercano es el de Apple, una de las gran criticadas, y ya ha tenido problemas judiciales debido a la obsolescencia programada. Por ejemplo, cuando lanzaron elipod lo diseñaron de tal manera que su batería durara únicamente 18 meses, además esta batería era irreemplazable. Muchas personas lo denunciaron y tras una batalla judicial Apple salió perdiendo teniendo que volver a diseñar el producto.

- Las consecuencias:

Las consecuencias que esto conlleva, sin hablar de la insatisfacción del consumidor, son realmente catastróficas. Cuando un producto se queda obsoleto lo tiramos generando una dinámica de comprar-tirar-comprar.

Esto se debe a que tenemos una perspectiva de la abundancia creemos que los recursos son ilimitados pero no es asi, obtenemos recursos de la naturaleza y devolvemos residuos. Esto es muy injusto para la naturaleza.

Además de muy injusto para la sociedad, si por ejemplo se fabricasen bombillas que durasen toda la vida, es cierto que muchas empresas se verian obligadas a cerrar, pero desde otra perspectiva suena bastante injusto que existan personas que a lo largo de su vida hayan tenido tres bombillas y otras no hayan tenido acceso a ninguna


- Lo nuevo para los “ricos” y la basura para los pobres:

Además muchos de los residuos que provienen de este consumo imparable terminan “enpaíses vertederocomo Ghana, donde va a parar gran parte de la tecnología obsoleta.

¿Qué pensáis?

¿Hasta cuando podrá ser sostenible está situación?

¿Creéis que es posible la sociedad posmoderna sin obsolescencia programada?

¿Veis la obsolescencia programada como un problema o como una solución del sistema capitalista?

¿Creéis que la obsolescencia lleva consigo una disminución del paro?, o por el contrario ¿es una forma de hacer más ricos a los ricos, y más pobres a los no tan ricos?

Enlaces de vídeos sobre el tema:

Los objetos que compramos tienen fecha de caducidad

Frabricados para no durar. Documental "Comprar, tirar, comprar"

APPS: EL NUEVO MUNDO DE LAS MARCAS (G1)

María Aguado y Naiara Estavillo

Vivimos en un momento de cambio intenso y dentro de éste nos encontramos con el nuevo mundo de las apps. Con su llegada muchas marcas han sabido aprovechar la oportunidad para introducirse en nuestra vida cotidiana, con el fin de aumentar su imagen de marca.

Según un estudio realizado por Localytics, que ha analizado la utilización de apps, a la mayoría de usuarios de smartphones les gusta probar aplicaciones, pero muchas veces no va más allá y el 26% de los consumidores de apps móviles las utilizan sólo una vez.

En contraposición, otro 26% de los usuarios son clientes fieles que utilizan la app en su vida diaria más de diez veces, e incluso más de cien, en los meses siguientes.

Las marcas quieren introducirse en nuestro día a día y eso lo consiguen haciendo apps útiles. Un ejemplo de hasta qué punto se meten en nuestra vida, en nuestros momentos de ocio, es la siguiente de Heineken:

Para las marcas la utilización de estas apps supone un plus en cuanto a reconocimiento y publicidad.

Y es en estas apps de uso diario en las que los usuarios estamos cada vez más dentro de la hiperrealidad, es decir, somos incapaces de distinguir la realidad de la fantasía. Un ejemplo de ello lo encontramos en una app de calle 13 que mostramos en el siguiente vídeo:

Pero, en la actualidad, ¿somos nosotros los que controlamos el uso de las apps o son las marcas a través de ellas las que nos controlan?

Para poder pensar sobre esta cuestión, es importante tener en cuenta que con las apps también ha llegado la geolocalización que consiste en saber dónde está todo en cada momento sobre un mapa, esto también se amplía a personas. Ni siquiera hace falta un GPS sino que la señal que emite tu smartphone la detectan los demás y cualquiera puede acceder a esa información. El inconveniente sería la pérdida de privacidad de la que las marcas pueden aprovecharse, ya que muchos usuarios pecan de ingenuos y ello les convierte en vulnerables, no sólo por en qué lugar esté, sino porque dependiendo de qué lugar sea ese se puede saber qué está haciendo. Por ejemplo si estás en la piscina, en el cine o en el parque de atracciones. Buenos ejemplos de geolocalización en apps son: Google Latitude, Foursquare, o la app que vemos en el siguiente vídeo:

Un estudio realizado por Knowledge Network nos revela que los usuarios que descargan y utilizan apps son más proclives a tomar decisiones de compra con la publicidad que han recibido de ellas que con la que han recibido con otros medios como la televisión o redes sociales.

¿Realmente tomamos un papel activo o dejamos sin más que las marcas entren en nuestra vida?, ¿somos conscientes de ello?, ¿el consumo de apps nos aliena?

Podemos pensar que el consumo de app como tal no, puesto que si a mí no me gusta el fútbol, por ejemplo, nunca me descargaré una aplicación relacionada con él. Las apps te permiten adentrarte en tus intereses y a la marca le permite llegar a su público objetivo más fácilmente. Pero esta situación sí repercute en la diferenciación de clases, en este caso, separa más la clase media de la baja.

En nuestra opinión los consumidores de apps no son realmente conscientes del fin concreto que tienen las marcas, que es vender sus productos o aumentar su imagen de marca. Únicamente se dejan llevar por las apps útiles, que utilizan ya sea para divertirse en momentos de ocio, o para localizar un lugar concreto, etc.

El caso es que las marcas se aprovechan de este nuevo avance tecnológico para promocionarse y publicitarse. Además como estas apps son muy útiles en diferentes ámbitos de nuestras vidas, son los propios consumidores las que se las descargan, con lo cual en un primer momento se trata de una publicidad aceptada, ya que no se hace repetitiva ante nuestros ojos, pero lo que no se suele analizar es que estas apps están presentes en los momentos de nuestras vidas donde somos más vulnerables, como en momentos de ocio y diversión, cuando desconectamos de nuestras vidas, etc.

En cuanto a la cuestión de si las apps de las marcas nos alienan creemos que sí, ya que utilizan las apps como juegos en los que el premio es un Mini, como en el ejemplo anteriormente nombrado, y poco a poco van creando más valor signo.

Y es por ello que en nuestra opinión las marcas están en una situación dominante y ventajosa en cuanto a los consumidores.

Pero desde el punto de vista de las marcas es una oportunidad óptima ya que gracias a estas apps les permiten conocer mejor a los consumidores y sus necesidades, y poco a poco establecer la imagen de marca deseada en la mente de éstos, aunque tampoco es un camino fácil para las marcas ya que han de tener bien claro que para que las apps funcionen han de ser útiles para los consumidores como explican en este post.

Otro punto a tener en cuenta para las marcas es que necesitan crear un valor signo que les permitan diferenciarse, para que de este modo las marcas blancas no les hagan sombra, ya que con la fuerte crisis en la que nos encontramos cada vez son más los consumidores que optan por adquirir productos de marcas blancas dejando de lado los productos de marca.

Es por ello que ahora más que nuca necesitan crear más imagen de marca y una buena herramienta para lograrlo son las apps. Y cómo es a la comunicación de empresas a lo que nos vamos a dedicar, estamos de acuerdo con la introducción de las marcas en las apps vemos positivo el que hagan apps útiles que hagan más cómodo el día a día del consumidor a cambio de un aumento de imagen de marca. Y vosotros, ¿qué pensáis de este fenómeno?

martes, 6 de diciembre de 2011

EL SOL, ¿UN PRODUCTO? (G1)

Lucía González y

Ana Utrilla

Cuando la diseñadora Coco Chanel en 1923, se quemó accidentalmente durante una de sus travesías a Cannes, puso de moda la piel bronceada como signo de valores positivos como la belleza, el atractivo y el estatus social.

Hasta ese momento, el bronceado de la piel estaba relacionado con las clases económicamente más bajas debido a su trabajo en el campo. Mientras, las clases pudientes tendían más hacía la tanofobia, es decir, la preservación de la piel blanca como signo de estatus.

En la actualidad esta tendencia continúa vinculada, aunque ya no de forma tan estrecha, a la muestra del estatus social. La visión de la piel bronceada se asocia a ciertos estilos de vida: personas que pueden permitirse más vacaciones y disponen de un mayor tiempo de ocio que dedicar a poner morena su piel, mientras que el blanco de la piel se reserva para aquellos que pasan más horas trabajando.

Hoy en día, la sociedad de consumo en la que vivimos ha contribuido a la persistencia de la moda del bronceado, desarrollando para ello nuevos productos como toallitas autobronceadoras, cabinas de rayos UVA o pistolas de moreno artificial. Esta tendencia ha generado en el individuo unas pautas de comportamiento, que en algunos casos, ha llevado a crear trastornos de la personalidad en el individuo como la tanorexia. Todo encuentra un buen campo de cultivo en el contexto de la sociedad de consumo, a causa del desarrollo de una estética imperante que favorece el moreno, así como a la fuerza de la publicidad y la televisión que también ejercen presión en esta dirección.

La tanorexia es una enfermedad psicológica, los que la padecen se obsesiona con el tono del bronceado de su piel, tendiendo siempre a un aumento del color y observándose a sí mismo como si estuviese pálido.

En el 2006, la Universidad Wake Forest, de Carolina del Norte realizó un estudio concluyendo que los adictos al bronceado obtienen una sensación placentera ante una sobreexposición solar, como lo haría cualquier otra droga. Llegando a sentir ansiedad o angustia al ir perdiendo el tono moreno de su piel.

En este caso el individuo a través de la publicidad y los medios de comunicación se sumerge en una hiperrealidad, donde no consigue diferenciar lo que es real de lo que no lo es. Es de conocimiento público la influencia que estos agentes estimuladores tienen en algunas personas, son los encargados de hacer llegar al individuo unos cánones de belleza contribuyendo así en algunos casos al desarrollo de enfermedades como esta u otros trastornos como la anorexia o la bulimia (sin ser obviamente el único factor interviniente). Todo por seguir el dictamen que la moda nos marca y que se sirve de la publicidad y los medios de comunicación para hacérnosla llegar.

En el caso de la tanorexia, esto llega hasta tal punto que el que lo padece utiliza otro tipo de alternativas cuando no se dispone del sol para cubrir sus necesidades de bronceado permanente. Esto nos lleva a plantear la visión del sol como si fuera un producto.

Durante la estación de verano, en los últimos años, se ha observado un aumento en los casos de tanorexia y aunque no existen cifras oficiales, hay unos datos aproximados sobre el perfil del tanoréxico.

Suele darse en mujeres entre 20 y 35 años y hombres a partir de los 50. Los tanoréxicos le dan tanta importancia al moreno de su piel que no tienen en cuenta las campañas que el gobierno realiza durante el verano para alertarnos sobre las consecuencias de la exposición continuada al sol, sometiéndose a horas continuas de sol y de rayos UVA, con el fin de satisfacer esa necesidad.

Los enfermos de tanorexia tienen un riesgo mayor de sufrir efectos perniciosos para su salud como el envejecimiento prematuro de la piel u otras más alarmantes como el cáncer de piel. Una enfermedad que aumenta y que según un estudio de EE.UU. una persona muere cada hora de un melanoma en el planeta. Cada año en España se diagnostican 3500 casos aproximadamente de cancer de piel y dos personas al día mueren en nuestro país a causa de esta enfermedad.

Para los tanoréxicos el problema se vuelve aún más grave, y nos ha llevado a plantearnos si hemos alcanzado un punto en el que disfrutamos del sol como un producto, como si se tratará de una mercancía de la sociedad de consumo. Y si es cierto que la publicidad y los medios de comunicación, conducen al individuo a no saber diferenciar sobre lo que es un producto y no lo es.

Por todo ello, ¿se puede hablar del sol como un producto?

Material audiovisual

EL LADO OSCURO DE WHATSAPP (G1)

Jennifer Garrido y Adela Varea

¿Es 100 % fiable el WhatsApp?

WhatsApp es una aplicación para móviles Android, iPhone, Blackberry y Nokia Symbian60, que permite chatear con otros usuarios a través del plan de datos de Internet sin suponer ningún coste adicional, simplemente hay que descargarse la aplicación.

Se pueden hacer grupos de amigos, imágenes y compartir nuestra ubicación.

Esta aplicación ha desbancado el envío de sms en un 33,5% en cuatro años, ya que a través de WhatsApp se envían 1000 millones de mensajes diarios que se pueden traducir en 41.666.667 mensajes por hora, 694.444 mensajes por minuto o 11.574 por segundo, consolidándose como uno de los servicios de mensajería móvil mas populares del momento.

Según la firma de análisis comScore solo en Europa WhatsApp ha crecido un 931% en el último año, pasando de 198.000 usuarios únicos a 2,1 millones en el abril de 2011.

En 2010, los ingresos de las operadoras de telecomunicaciones por SMS han supuesto un 8% del total frente al 12% de lo que significaron en 2008. Este descenso se debe a este tipo de aplicaciones, junto con el acceso a redes sociales y otras plataformas sociales como Twitter.

Tras saber que el 47% de los usuarios de smartphones adquiere la aplicación de WhatsApp, podemos decir que casi la mitad de los consumidores de móviles con tarifas de datos, obtendrán esta aplicación, ya que verán reducido sus gastos en teléfono y podrán estar en contacto constante con las personas que quieren comunicarse.

Hoy en día está de moda comunicarse a través de esta aplicación y más aun entre los jóvenes.

Pero a pesar de las ventajas que tiene la aplicación existen inconvenientes de los que no estamos informados.

Empezando por la compañía en sí misma. Poco se sabe de WhatsApp, su forma de operar o cuántos empleados tienen la compañía. Lo que si que conocemos es que fue fundada por Jan Koum y Brian Actona, aunque este no es un dato que aparezca en su web.

Pero la preocupación real en lo que respecta a WhatsApp está relacionada con temas de privacidad, base de datos y qué pasa con todo ese tráfico que se intercambia por medio de sus redes.

¿Me puedo conectar a WhatsApp a través de Wi-fi encriptada? La respuesta es si, podemos hacerlo. Aparentemente no vemos ningún problema en ello, pero lo hay, en caso de que te conectes de esta forma un tercero puede conseguir tus contactos y acceder a todos los mensajes que te enviaron desde el dispositivo.

En definitiva, es posible acceder a los datos contenidos en el programa, debido a que la información no se encuentra encriptada.

¿Cómo te darías de baja en WhatsApp? Parece una pregunta poco relevante, pero la verdad es que tiene su dificultad, en primer lugar debes mandar un correo al soporte técnico, y una vez enviado esperar y que no se te haya olvidado ningún dato en el correo, además de esperar 24 horas para ser eliminado de la base de datos.

¿Guardan tus números de teléfono?, ¿dónde?, qué hacen con esa base de datos inmensa?, ¿se guarda un registro de los mensajes? y ¿por qué sí, o por qué no? En el vídeo encontrarás respuesta a todas estas preguntas:

LINK DE ACCESO AL VÍDEO


Consecuentemente, nos preguntamos hasta qué punto el consumo de esta moda ha llegado a hacernos esclavos de una necesidad, que antes no existía, dejándonos ciegos ante los posibles inconvenientes que puede acarrear. Realmente, ¿Valoramos los riesgos para nuestra privacidad del uso de esta aplicación?, ¿primamos la moda a nuestra privacidad?, ¿nos informamos sobre lo que consumimos?, ¿es oro todo lo que brilla?

Nosotras misma somos usuarios activos en WhatsApp y lo usamos para comunicarnos con amigos y familiares, dicho eso, nuestro planteamiento tras saber todo lo que puede conllevar esta aplicación es que no podemos confiar en un servicio del cual no se nos dan garantías, del cual sabemos muy poco, y al que no parece importarle el establecimiento de la confianza a largo plazo de usuarios como nosotras, implantando una política mucho más transparente.

EL PODER DEL CONSUMIDOR FRENTE A LA PUBLICIDAD Y LA TELEVISIÓN. El caso de La Noria (G1)

Marta Bravo y Celia Vegas

El 29 de octubre la cadena de televisión Telecinco emitió en prime time el programa “La Noria” de la productora “La fabrica de la Tele”. A éste se invitó a Rosalía García, la madre de uno de los acusados por encubrimiento en el caso de Marta del Castillo.

Antes del día de emisión del programa, la audiencia ya se mostraba reacia a consentir que se dotase económicamente a la madre de El Cuco por su testimonio. Las reacciones del presentador Jordi González se pudieron apreciar en su Twitter donde señalaba que esta señora ya había estado en otros programas y diarios nacionales, concediendo entrevistas sobre el tema en cuestión.

Al día siguiente de la emisión del programa, el periodista Pablo Herreros publicó en su blog “Comunicación se llama el juego” una entrada en la que mostraba su total rechazo a “La Noria”. En particular, por pagar entre 9.000 y 10.000 euros a Rosalía García. Su entrada trata de denunciar que la información sobre un delito se convierta de alguna forma en beneficio económico para el delincuente. Al mismo tiempo critica a los anunciantes por participar (muchas veces sin ser conscientes de ello) en la producción de este tipo de contenidos televisivos.

En la propia entrada aparece una carta dirigida a las marcas que aparecieron en los cortes publicitarios del programa esa noche. La carta en principio pide que los anunciantes no financien programas en los que se pague a un delincuente por contar su delito y más adelante se expone que si no lo hacen, se boicoteará a la propia marca.

Las opiniones respecto a la entrevista corrieron como la pólvora en Internet, presionando a los anunciantes a la retirada de su publicidad del prime time.

El primero en anunciar su retirada del famoso programa fue Campofrío. Su acto fue calificado de “mero capricho” por parte del presentador Jordi González, saliendo así al paso de las críticas y defendiendo su libertad de expresión y la del programa.

El sábado 12 de noviembre tan sólo cinco marcas (Vitaldent, WCNet, Wilkinson, El gato con botas y Pronto) se anunciaban en La Noria. Una de ellas (Wilkinson) emitió un comunicando en el que aseguraba que esa aparición tan sólo había sido un error de la agencia de medios. La solución fue bloques pequeños de publicidad que en total no superaron los 2 minutos de duración.

El problema se agravó cuando se anunció la retirada de todos los anunciantes, hasta un total de 23: Campofrío, Puleva, Bayer, Nestlé, Panrico, Milner, Banco Sabadell, La Razón, Reale Seguros, L´Oreal, Loterías y Apuestas del Estado, Ausonia, El Corte Inglés, Decathlon , Chevrolet, Audi, Bimbo, Vodafone, Hero, Inffinity Pectare, Fontaneda, Danone y Mercedes – Benz, dejando a La Noria sin publicidad para el programa del sábado 19 de noviembre. Esto conllevó que los cortes publicitarios se rellenaran con autorpromociones (a lo TVE) que no generan ningún tipo de ingreso a la cadena.

En un modelo de televisión en el que la publicidad es la fuente de ingresos, ¿se puede permitir Telecinco que un programa que cuesta 500.000€ no obtenga ingresos?

La cumbre de Telecinco barajaó varias alternativas para dar solución al problema. Entre ellas, pedir perdón y continuar con un programa más que señalado, aguantar hasta que pasara (si es que pasa…) el vendaval, o retirar el programa. En el caso de la retirada, el problema sería aún mayor pues no todos los programas son aptos y aguantan un prime time unido a un late nigth de sábado. En otras palabras, ¿qué tipo de programa sería bueno para cubrir casi 5 horas de programación en prime time? La respuesta es complicada. Por el momento todos callan.

Quizá Telecinco debería fijarse en el nuevo modelo de Antena 3 en el que se han suprimido programas como “DEC” o “El Diario de…”, quizás debería haberse detenido más en el estudio de Kantar Media de Julio de 2011, en el que se decía que casi medio millón de personas no veía nunca Telecinco. Quizás deberían preguntarse si su programación se está volviendo monotemática. Mientras tanto, procuran que sus programas en estas últimas semanas sea más suave de lo normal (por ejemplo “Sálvame”).

En el programa del sábado 26 de noviembre, La Noria volvió a incluir cortes publicitarios de entre tres y cinco minutos de duración con anuncios gratuitos o a bajo coste. Una propuesta lanzada por Telecinco a los anunciantes que les permitía aparecer en prime time prácticamente de forma gratuita. Entre esas marcas, pudimos ver a una de las últimas en retirarse: Vitaldent. En total se contabilizaron hasta doce marcas en seis cortes publicitarios de pequeña duración.

Finalmente, el miércoles 30 de noviembre se produjo una gala de Mediaset con anunciantes donde Paolo Vasile enunció palabras de disculpa admitiendo que “nos equivocamos muchísimo, es muy doloroso y humillante”. Por su parte, Tringali (Consejero Delegado de Publiespaña) afirmó que “Aunque la audiencia nos interesa, vuestro apoyo nos interesa mucho más”, refiriéndose a los anunciantes como motor de la televisión.

¿Estamos ante un cambio en la comunicación social? Está claro que las formas han cambiado, ahora disponemos de medios y formas para iniciar campañas de prestigio (o desprestigio) hacia cualquier cosa. Bienvenidos a la comunicación horizontal. ¿Los anunciantes tienen derecho a decidir cuál es el contenido de los programas en los que se publicitan? ¿Es ético pagar a un delincuente por puro espectáculo? ¿Es realmente capaz el consumidor de acabar con un programa televisivo? Aparece un a nueva forma de cambiar la parrilla televisiva amenazando con boicotear a las marcas que apoyan los programas que la auduencia no quiere ver.

#otratelevisionesposible

Vídeo de Pablo Herreros

VER: Vídeo de Jordi dando explicación a las críticas sobre el programa.

lunes, 28 de noviembre de 2011

ANTE LA CRISIS, PONTE GUAPA (G3)

Desireé Luna y Pilar Marín

Todos sabemos que vivimos en un momento de desaceleración económica, en el que gran parte de la población ha visto como su nivel de vida y bienestar ha disminuido notablemente. Algunos opinan que esto se debe a que estamos en un crisis del capitalismo de consumo en el que el endeudamiento de la población, empresas y organismos públicos nos llevan a promover el ahorro por encima del consumismo.

Pero ante este contexto social toma más importancia el culto al cuerpo. Se generaliza la visión: “no podemos paliar las dificultades económicas, pero cuidar más de tu físico es una forma de encontrarnos mejor”. Esta situación ha producido que cada vez gastemos más dinero en maquillaje, pintalabios… También hace que practiquemos más deporte. Todo vale si nos ayuda a sentirnos mejor con nosotros mismos.

/AUMENTA LA VENTA DE COSMÉTICOS/

La venta de barras de labios ha aumentado en los últimos tres años, y no es la primera vez que ocurre, las casas de cosméticos aseguran que siempre que hay crisis se venden más pintalabios, dicen que esos pequeños gastos asequibles hacen que la gente se sienta mejor. De hecho se sabe que la 'compra compulsiva' aumenta cuando la gente está triste, ansiosa, preocupada o estresada.

Además hay encuestas que evidencian que los niveles socioeconómicos bajos y la pérdida de estatus socioeconómico se asocian a peores autoevaluaciones de salud. No se tratan de un hecho aislado, sino que en la crisis del 29 se asociaron repercusiones notables para la salud mental, aumentaron las enfermedades psicosomáticas, depresiones, suicidios… Pero lo curioso es que en el crack del 29, aunque bajo la producción industrial y el consumo un 50%, aumentó la venta de cosméticos.

/CONSUME PARA SER FELIZ/


Ante esta situación el sistema económico actual nos ha enseñado el eslogan: “Consume para ser feliz.” Nos han impuesto la cultura del consumo y obsolescencia de los productos. Sólo mediante la adquisición de bienes o servicios llegaremos a la felicidad, porque los productos no sólo satisfacen necesidades, sino que satisface nuestros deseos más profundos, que son efímeros y cambiantes. Aunque no podamos darnos grandes caprichos como un gran coche, ropa cara, unas buenas vacaciones… Siempre nos podemos dar pequeños caprichos como un pintalabios, colonias o cremas. Porque estamos en una sociedad en la que prima la estética del consumo.

Entonces, ¿podemos afirmar qué los problemas económicos nos llevan a cambiar los hábitos de consumo? Evidentemente sí, aunque dedicamos menos dinero al ocio, ropa… las altas tasas de paro han producido que la gente pueda dedicar más tiempo y esfuerzo al cuidado del cuerpo y belleza, y mientras baja el consumo de unos productos el de otros se mantiene e incluso aumenta.

Algunos sociólogos exponen que este tipo de consumismo sólo es una forma superficial de paliar los efectos de la crisis y es que el consumo está tan integrado en la sociedad , que somos totalmente dependientes del mismo, hasta el punto en que predomina el argumento: “ante la crisis ponte guapa”, porque sólo sintiéndote bien por fuera te sentirás bien por dentro. ¿Es el consumismo la respuesta a nuestros problemas?¿En qué medida somos dependientes del consumo?

LA RELIGIÓN EN LA SOCIEDAD DE CONSUMO (G2)

Sofía Fernández- Vega y María Merediz

Actualmente, el capitalismo de consumo y la globalización, en los que nos encontramos inmersos, han generado nuevas formas de relacionarse con lo sagrado, en sentido tanto social como teológico. Hay dos cosas que caracterizan la forma de creencia actual: la heterodoxia y la desintitucionalización.

Cada vez más, se está interpretando el fenómeno religioso en clave económica; otra perspectiva para ver y analizar qué mueve a la gente a creer en Dios y a buscar la plenitud espiritual. Durante muchos siglos, el estudio de las religiones ha estado en manos de teólogos e historiadores, a los que más tarde se sumaron sociólogos, psicólogos… el punto de partida economicista resulta novedoso y rompedor; ¿podrían verse las religiones como empresas proveedoras de servicios y sus fieles como consumidores o clientes? Algunos especialistas sostienen que la competencia entre credos atrae fieles y enriquece el mercado religioso.

La transparencia informativa y el lenguaje empresarial son distintivos de marca que cada vez hacen más hincapié en el ámbito religioso; ya son muchas las congregaciones religiosas, sinagogas, mezquitas, etc. que encabezan su página web con una declaración de misión, similar a la de cualquier empresa. Algunas tienen incluso su informe de ingresos colgado en youtube, quizás ¿las religiones buscan ganar credibilidad empresarial en el mercado actual?

Algunos autores como Moutchnick, profesor de Gestión de Comunicación en Alemania, consideran la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) como una excelente estrategia de marketing religioso, ¿nos encontramos ante lo que muchos llaman marketinización de la religión?

La mercantilización de la religión se percibe como algo natural, algo obvio, si vemos la religión como un proveedor de servicios espirituales. Todos los productos, ya sean bienes o servicios, están integrados en la Clasificación Central de Productos (CCP) que utiliza la Organización Mundial del Comercio (OMC); dentro de esta clasificación figura una categoría llamada “servicios religiosos”.

Bajo nuestro punto de vista la religión debe ser un aspecto a tener en cuenta a la hora de estudiar las diferentes prácticas de consumo. Los individuos con ciertas creencias religiosas pueden realizar unas determinadas prácticas de consumo que no sólo identifican sus creencias, sino que también son una forma de identificarse a sí mismos. Son, al fin y al cabo, una forma más de autoexpresión.

Sin embargo, esta capacidad de elección en el consumo, se disfraza de libertad dentro de la sociedad de la abundancia; donde el ser humano se cree libre para poder elegir lo que desea, lo que quiere, en lo que cree y en lo que no; pero, ¿somos realmente libres de elegir religión o productos, o estamos supeditados por la sociedad y los grupos de pertenencia?

Algunos autores afirman que no es lo mismo ser fiel a una religión que comprar un producto, pero admiten que en una sociedad como la actual, secularizada y consumista, cuando la religión pierde su significado real, corre el riesgo de ser equiparada con un productos de los que encontramos en cualquier supermercado.

En este momento, adquiere gran relevancia la publicidad; factor determinante en el capitalismo de consumo, ya que una vez cubiertas las necesidades básicas ésta se encarga de crear nuevas necesidades, generando una renovación continua del sistema de consumo. Centrándonos en este planteamiento, si la religión es una necesidad y la publicidad se encarga de modificar y generar necesidades ¿qué relación existe entre los discursos publicitarios y los discursos religiosos?

Como hemos mencionado, la secularización y el consumismo han desvanecido el significado de la religión, y desvinculado algunos de sus valores y creencias. A continuación mostramos unos anuncios de la marca “Axe” en los que podemos observar como el discurso publicitario hace uso de discursos religiosos desligados de lo sagrado y lo espiritual.




Para finalizar, e invitar a nuestros lectores a la reflexión, ¿la religión es un producto, sumergido en el mercado de la sociedad de consumo, o una empresa proveedora de productos y servicios?